Después de analizar el texto "El malestar docente" y mi primera narración sobre "Mi confrontación con la docencia", he podido confirmar que muchos de nosotros compartimos experiencias en la forma de ingresar a la docencia, así como a la nuestra formación profesional que tenemos ya que realmente no nos formamos para ser profesores, pero eso en lugar de ser una desventaja en relación con los que tienen la formación de profesor, es para nosotros un gran reto y una gran ventaja de prepararnos y actualizarnos cada día y cada vez mejor.
Sin embargo es cierto lo que menciona el pedagogo José Manuel Esteve en su ponencia que aún los docentes que tienen la formación teórica tienen carencias porque no saben como aplicarlo, como actuar frente a las problemáticas que surgen en el aula diariamente, y sobre todo motivar a los alumnos, ellos siguen simplemente un patrón, un modelo, que es lo que les enseñaron.
Y aun que tengan la formación de profesor, los tiempos cambian y hay que seguir preparándose en otras áreas como es la comunicación, las relaciones humanas, nuevas estrategias didácticas, nuevas tecnologías, ya que nuestros alumnos piensan y sienten de acuerdo a su época y debemos estar preparados para enfrentarnos a esas nuevas experiencias, motivándolos, orientándolos y guiándolos en cualquier momento, en cualquier espacio, no solamente en el aula.
Nuestro reto como profesores es alcanzar una identidad profesional, que haga posible que nuestros alumnos y nosotros mismos nos identifiquemos y hagamos de nuestra labor docente un quehacer agradable, entusiasta, compartiendo nuestros conocimientos, experiencias y como menciona el pedagogo sobre todo dar la motivación y la humanización.
No podemos seguir imitando a nuestros maestros de hace 10, 15 o más años, hay que poner mayor atención a la parte humana de nuestros alumnos, lo afectivo, ya que de ahí parte el interés, la motivación y la necesidad de estar siempre en las aulas con los profesores recibiendo experiencias, conocimientos, afectos en la práctica docente, ya que una clase no es nunca igual para todos, cada alumno tiene su propia expectativa e interés. Hay que renovarnos constantemente, ir de acuerdo a los nuevos enfoques, a las reformas, a las tecnologías.
Hay que dejar atrás aquello que comunmente repetimos, "yo soy buen profesor porque domino mi materia", tal como nos dice el pedagogo Esteve no solamente es el conocimiento y dominio de los contenidos, sino el de involucrarnos en otros aspectos, el de compartir y negociar la manera de trabajar, de evaluar, para que todos estemos a gusto, y esto, solamente se logra bajo un clima de armonía, diálogo, comunicación y respeto para ambas partes (profesor-alumno).
Hagamos de nuestra profesión nuestro orgullo, que como he leído de mis compañeros, también comparten el estar aquí precisamente porque quieren dar cada vez más a nuestros alumnos, ser mejores, estar actualizados, preocupados y motivados para transmitirlo y hacerlos personas de bien para ellos mismos y para nuestra sociedad.
Rosa del C. Moreno Lastra. CETMAR No. 29
